Las viejas instituciones eclesiásticas en las que se brindaba caridad – monasterios, abadías y conventos-fueron parcialmente sustituidas por los hospitales (hôtels de Dieu) que atendían a las personas ancianas y enfermas, a los huérfanos, a los niños abandonados y a las mujeres embarazadas. Se convirtieron en el principal agente de la caridad medieval. Los hospitales se fundaron con la ayuda de los donativos hechos por los reyes, los duques y los miembros de la aristocracia.
Todavía más violento llego a ser el conflicto entre la iglesia y el Estado en el siglo VXI, durante el periodo de la Reforma. En Alemania, Martín Lutero pidió, en una alocución pública que tituló: “Llamado a la Nobleza Cristiana de la Nación Alemana”(1520), a los príncipes que prohibieran la mendicidad y que organizaran en todas las parroquias un “fondo común” para reunir el dinero, la comida y la ropa destinados a socorres a los necesitados. Lutero pidió que se hicieran aportaciones regulares, además de los donativos voluntarios, para estos fondos. Un plan similar de ayuda fue llevado a cabo en Zurich, Suiza, por l reformador protestante UlrichZwingli, en 1525. Francia. Austria
Pasaron dos siglos y medio para que los métodos esbozados en el plan de Vives fueran llevados a la práctica. Esto fue realizado en Hamburgo, en donde una reforma legal al socorro para los pobres introdujo un sistema de investigación y distribución de ayuda a los indigentes individuales, por medio de un sistema de distritos que funcionaba a través de comités voluntarios nombrados por el senado. La ciudad fue dividida en sesenta barrios, de acuerdo con un plan sugerido por el Profesor Busch, senador de la ciudad y comisionado de asistencia pública.
El reformador más importante de las obras de caridad de la Iglesia Católica fue el Padre Vicente de Paul, en Francia, que vivió durante el siglo XVII. Este joven sacerdote había sido capturado por piratas tunecinos y vendido como galeote. Después de compartir varios años el destino de los más desamparados, escapó y consagró entonces su vida a mejorar las obras de caridad, especialmente para los prisioneros y sus familias, los huérfanos, los hijos ilegítimos, los enfermos y los hambrientos.
En la Inglaterra medieval, el cuidado de los pobres era una actividad de la iglesia. Dar limosnas a los desamparados, los ciegos y los cojos era un deber religioso, y un medio de salvación de la amenaza del castigo divino después de la muerte. Como el principal motivo de la caridad era la salvación del alma del donante, generalmente le preocupaba muy poco a ésta el ser humano que recibía su caridad.
Aunque la iglesia era indiscutiblemente la institución caritativa más importante de este periodo, su obra era complementada – al menos lo fue en los siglos del XII al XV- por las actividades de beneficencia de los gremios. Las sociedades de mercaderes y artesanos, las fraternidades rurales, y las fraternidades eclesiásticas o sociales fueron organizadas primordialmente con el objetivo de ofrecerse ayuda mutua, hermandad y amistad.
La primera ley que se promulgo en Inglaterra acerca de los pobres fue originada por una catástrofe nacional. En 1348 la plaga, o la “peste negra”, que llego de Levante en barcos que llevaban ratas infectadas, mató a dos terceras partes de toda la población inglesa en solo dos años. Causó una grave escases de mano de obra en las haciendas y provocó un ascenso vertical en los salarios.
Apremiado por los señores terratenientes, el rey Eduardo III promulgó el Statute of Laborers(Ley de los Trabajadores), de 1349. Ordenaba que todos los trabajadores capaces corporalmente que no tuvieran medio de subsistencia, debían aceptar el empleo de cualquier amo dispuestos a contratarlos, y prohibía que saliera de los límites de su propia parroquia. No se permitía a los ciudadanos dar limosna a mendigos en uso de sus facultades.
LaLey de Pobres de 1601 no permitía que se registrara una persona, como necesitada de caridad, cuando sus parientes –esposa o esposo, padres o hijos- podían sostenerla. El principio de “responsabilidad de los parientes” o “responsabilidad familiar” significa que los familiares deben asumir la responsabilidad básica de sostener a sus parientes pobres, y que las autoridades encargadas de la asistencia pública deben ayudar a los desamparados solamente si su familia no puede sostenerlos.
- El pobre corporalmente capacitado. Estos eran llamados “mendigos fuertes” y se les obligaba a trabajar en la “correccional” u “hospicio”. Los ciudadanos tenían prohibido darles limosna, y los indigentes que llegaban de otras parroquias eran devueltos al lugar donde habían vivido durante un año o más.
- ) El pobre incapacitado. Estas eran las personas que no podían trabajar: los enfermos, los viejos, los ciegos, los sordomudos, los cojos, los dementes y las madres con hijos pequeños. Estas personas eran colocadas en el asilo, donde debían ayudar dentro de los límites de su capacidad.
- Los niños dependientes. Eran los huérfanos, los expósitos y los niños que habían sido abandonados por sus padres, o cuyas familias eran tan pobres que no podían sostenerlos.
Hasta principios del siglo XIX, la política social práctica había sido usada en Inglaterra para reprimir las clases trabajadoras en defensa de los terratenientes, los manufactureros y los mercaderes. Los niños indigentes eran puestos a trabajar “vendiéndolos” a los agricultores, poniéndolos bajo el dominio de artesanos, o en el duro trabajo impuesto en los asilos. El desarrollo de las fábricas textiles en el silo XIX, sin embargo, ofreció una oportunidad sin precedentes para emplear en sus labores a los niños de los asilos.
La ley se aplicaba solamente a los niños indigentes contratados a los hospicios. Los dueños de las fábricas, sin embargo, contrataban niños directamente a sus padres y continuaban explotándolos sin ningún límite en cuanto a las horas de trabajo.
Preocupados por estas condiciones, Sir Robert Peel, Robert Owen, John Wood y John Fielden lucharon denodadamente porque se diera protección a los niños que trabajaban, en cuanto a los malos tratos y al exceso de trabajo, que tan destructivos eran para la salud. En el Parlamento, Michael Sadler, Anthony Ashley Cooper (posteriormente Conde de Shaftesbury), R. Cobden y James Graham se convirtieron en los defensores de la legislación sobre mano de obra infantil. Este movimiento dio por resultado que se promulgara la Ley de Fábricas de 1833, que prohibía el empleo de niños menores de 9 años en la industria textil y que limitaba las horas de trabajo diario para los niños.
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